Thursday, July 13, 2006

Enrique Lafourcade "Yo soy un gran mentiroso"





Por Claudia Farías

"Lafourcade dice -cantando el ay ay ay- no me puedo quejar". "Eso puede poner en su nota", dice Enrique Lafourcade cuando llegamos al final de esta entrevista y habla de su vida actual: "Yo tengo una vida muy apacible, por cierto. Terminé teniéndola, tengo una buena biblioteca, un barrio tranquilo, tengo gente amiga, muchos escritores también amigos, no me puedo quejar".
Raro escuchar algo así de quien ha sido conocido por el sarcasmo de sus declaraciones, el que, por lo menos en su visita a Concepción -y esto lo pueden corroborar quienes asistieron a la presentación del libro en el Chileno Norteamericano- cambió por humor, una pizca de ironía y hasta amabilidad.
Donde vuelve a su arraigada costumbre de despotricar es en el tema de la televisión chilena actual. "Yo he estado en una verdadera campaña contra la tontería, la bobería exaltada en la forma más perversa, mas estúpida, de los programas de televisión en los últimos dos a tres años especialmente. En este momento están todos los canales arrodillados frente a los productores de casas, calugas, autos, moledoras de no sé qué, en fin, las empresas, el comercio, y eso es una colocación espiritual muy penosa, muy triste, con exaltación de antivalores. En ese sentido creo que ha retrocedido y está en un momento de crisis, de pánico. No sé cómo van a salir de este problema, pero evidentemente la televisión chilena no puede estar orgullosa de los productos que está ofreciendo".
-¿Qué le parece la literatura chilena actual?
-Especialmente en la parte poesía me parece que hay un esplendor, hay ocho o diez que aparecen y están en función de la terrible felicidad que produce en un poeta crear versos espléndidos, hermosos. Chile es un país grosero, limitado, mimético, pero que se defiende con sus poetas. Son los poetas y no los políticos los que están haciendo crecer este país, son los artistas los que están haciendo crecer este país si es que se puede hablar de crecimiento, o los que le han dado una identidad, un rostro visible. En ese sentido convendría repensar la importancia que pueda tener el arte, las bellas artes en la educación de los chilenos.
-¿Qué libro está preparando ahora?
-Tengo dos archivadores con cuentos, unos 37, de los cuales 4 ó 5 son buenos, los demás son malos. Son sobre seres que son un cuento en sí mismos, por ejemplo la niñita que se iba al colegio en una balsita de plumavit. Ella misma es un cuento. A mi me gusta mucho escribir, me gusta viajar, mirar y poner por escrito. sobre todo mentir, soy un gran mentiroso, como todos los escritores. El artista es un mentiroso, especialmente en los libros, porque trabaja con una mentira, dice "está lloviendo terriblemente en los últimos dos días" y uno mira para afuera y hay un sol estupendo, ríe Lafourcade.

Rimbaud, el inesperado

En "El inesperado" Lafourcade relata el paso por Africa del poeta francés Arthur Rimbaud. "Aquí no lo conocen mucho -explica-, no lo enseñan. Es uno de los grandes poetas del mundo, es un hombre que inventa la nueva poesía, el que prepara las bases de la rebeldía espiritual de las artes, el adelantado del surrealismo".
Demostrando un fervor por la poesía -género literario que no practica-, el escritor continúa: "Rimbaud y Ducasse tenían una devoción fundamental que es la devoción de todo escritor químicamente puro expresada en una frase de Rimbaud "llegué a considerar sagrada la libertad de mi espíritu". Es decir, el ser humano tiene una unidad, dentro de esa unidad se ha instalo él y allí es libre de encontrar todas las libertades posibles o de someterse, ponerse en fila, obedecer las normas, los reglamentos, los valores. Entonces para Rimbaud tanto como para Ducasse, hallar un camino para que el espíritu actúe en total libertad, sin policía, sin jefes religiosos, sin leyes, sin hacer daño tampoco al prójimo, más bien intentando exaltar al ser humano como la gran maravilla de nuestro mundo, de nuestro tiempo. Por ahí sigue, y sigo, moviéndome".



Rescate patrimonial embellece la ciudad


  • La restauración de diversos edificios en el área céntrica penquista está dando un nuevo aire a una ciudad cuya arquitectura se veía menoscabada.


Por Claudia Farías.

Varios antiguos edificios de Concepción están sufriendo, de un tiempo a esta parte, una transformación que, a pesar de las molestias y dolores de cabeza que puedan provocar los trabajos, han mejorado notablemente el aspecto del centro de la ciudad, revitalizando el esplendor que tenían cuando fueron construidos.

Recuperar el pasado

Así sucedió en pleno paseo peatonal con el Palacio Hirmas -Colo Colo con Barros- el que no sólo fue restaurado por la casa comercial Johnson`s, sino que también fue reconstruida una parte de su fachada que originalmente incluía una cúpula. "Los registros del diseño exacto de la cúpula no están y esto se reconstruyó tratando de ser los más fiel posible al diseño original. Este proyecto fue más allá, no sólo conservó la fachada sino que la restauró y ha pasado a ser un aporte atractivo para el Paseo Peatonal", comentó el asesor urbanista de la Municipalidad de Concepción, Sergio Baeriswyl.
Otra obra notoria es el inicio de la restauración de la fachada de la que fuera la Biblioteca Central de la UdeC (Barros entre Tucapel y Orompello), que está realizando la empresa Ripley. "Están reforzando la estructura, porque la fachada, como pasa en estructuras muy antiguas, tiene poco soporte o no cumple con la norma sísmica actual. Así es que están apuntalándola completamente con una estructura independiente, con fundaciones propias que apuntala y sustenta esta fachada patrimonial en el tiempo", dijo el profesional.
Baeriswyl destacó que en este último tiempo se ha reunido la voluntad de las empresas que reconocen un valor en el conservar el patrimonio y por otro lado la norma que exige que se mantenga ese patrimonio.
Señaló también que "algunas casas antiguas en Chacabuco, están siendo ocupadas por casas comerciales vinculadas al área de seguros, isapres, etcétera, que reconocen cierto estatus en la arquitectura patrimonial y capitalizan comercialmente ello. Eso es muy bueno. La restauración que se hizo en el Edificio de los Tribunales también ha sido un aporte bastante significativo porque le devolvió el brillo al edificio, que también es patrimonial. Estamos muy esperanzados con la Estación de Ferrocarriles que este año entra en su etapa de remodelación y, de acuerdo al proyecto ganador del concurso se conserva básicamente, y eso también es un aporte para la ciudad".

Distinta protección


Existen tres categorías de patrimonio respecto de los edificios: Una es la protección total y que es solamente válida en edificios declarados monumento nacional como la casa de Pedro del Río Zañartu, más conocido como Palacio Castellón.
Otra es de protección parcial que significa que se puede intervenir, remodelar o ampliar, pero se tiene que respetar los rasgos principales.
La tercera es la categoría más simple que es de protección de fachada, como es el caso del teatro viejo, que era lo único salvable porque todo lo otro ya no tenía valor ya que estaba totalmente intervenido o destruido.
Para que un edificio sea considerado patrimonial deben existir tres condiciones: que sea un hito arquitecónico, que tenga un interés histórico y que exista consenso general en que es necesario conservarlo.
"El mercado se consideraba patrimonial pero se produjo una polémica en que se aceptaba que era parte de la iconografía urbana de la ciudad pero unos lo encuentran muy feo y lo único que quieren es que se demuela y otros lo encuentran románticamente bello. Entonces es bueno esperar un poco y que la ciudad decante sus nuevos hitos patrimoniales sin forzarlos", señaló Baeriswyl.

Patrimonio Arquitectónico

Concepción tiene 35 edificios patrimoniales, en diversas categorías, 17 inmuebles de conservación histórica (plazas, puentes, miradores, etc.), 15 murales considerados patrimonio cultural y 7 sitios paleontológicos, además de dos zonas patrimoniales, que se detallan a continuación:

.Eje Arco de Medicina-Biblioteca (UdeC)
.Caja de Crédito Popular
.Casa del Arte
.Casa del Deporte
.Casa Dr. Wilhem
.Casa Esquerré
.Casa Habitación Herrera
.Castillo del Parque Ecuador
.Catedral de Concepción y Edificios Episcopales
.Cerro Amarillo
.Conjunto Campanil Foro Abierto
.Edificio Baldi
.Edificio de Biología
.Edificio Ex-Casa Gleissner
.Edificio Química y Farmacia
.Edificio Tucapel
.Edificios Metálicos
.Eje Diagonal Pedro Aguirre Cerda
.Escuela de Leyes
.Estación de Ferrocarriles
.Ex-Instituto de Lenguas
.Fachada Ex Casa Central Universitaria
.Galería Alessandri
.Iglesia Santo Domingo
.Intendencia Regional
.Lotería de Concepción
.Mirador Alemán
.Mirador Torre Entel
.Murales de Concepción
.Palacio Castellón
.Palacio Hirmas
.Parroquia La Merced
.Parroquia San Agustín
.Plaza España Isabel La Católica
.Plaza Independencia
.Plaza Perú
.Plaza Tribunales
.Portal Ex-Casa Loosli
.Portal Plaza Perú
.Puente Andalién
.Puente Bío Bío
.Puente Ferroviario y Túnel
.Residencial Central
.Ruinas Convento La Merced
.Ruinas Ex-Teatro Enrique Molina
.Santuario la Virgen
.Silo Barrio Villumanque
.Silo Valle Nonguén
.Terreno Iglesia San José
.Terreno Iglesia Santo Domingo
.Tribunales de Justicia

Milan Ivelic :"No merecemos lat evé que tenemos"



  • El director del Museo Nacional de Bellas Artes aseguró en Concepción que hay un problema ético en los canales de televisión chilenos y que "lo que uno hace en la cultura, lo desarma la televisión".


Por Claudia Farías.

Milan Ivelic anduvo unos días en la llovida Concepción para inaugurar sendas exposiciones, una en la sala del mall del Museo Nacional de Bellas Artes, del cual es director, y otra en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción. Allí, en una Casa del Arte cubierta por una enorme y simbólica bolsa (ver nota aparte), conversó con EL SUR.

En guerra

-¿Qué opina de la televisión chilena?
-Yo estoy en guerra con la televisión, absolutamente. Tal vez para mí sea la principal preocupación como gestor cultural, porque yo siento que lo que uno hace en la cultura lo desarma la televisión. Cuando tu en la cultura le das dignidad al objeto escultórico o pictórico, al espacio donde está el arte y te encuentras de repente con un programa de televisión de la máxima vulgaridad, de la escasa dignidad, donde el garabato se entrometió, no hay nada más que hacer. Yo no soy mojigato pero creo que nuestro lenguaje tiene suficiente riqueza como para no necesariamente utilizar el garabato como parte del pensamiento que tu estás desarrollando.
Creo que hay una culpabilidad de los canales de televisión, un problema ético en ellos, que no se han dado cuenta del impacto que provocan en el televidente y sobre todo en los niños. Y creo que allí hay también una subestimación del público, si no somos tan imbéciles. Siento que tenemos una televisión que no nos merecemos. Yo creo que la chilena y el chileno es mucho más de lo que ellos creen que somos.

Tradicional y no
tendencia

-Pasando al tema del arte. ¿Ha evolucionado el gusto del público chileno?
-Poco, yo sigo sintiendo que el público chileno es extremadamente conservador y sigue sosteniendo que el arte es una duplicación de lo real, o la representación de lo real. Entonces cuando le muestras una obra donde lo que allí está es completamente reconocible, lo acepta y lo aplaude, pero si le muestras una obra donde lo que allí está no es reconocible, la rechaza de inmediato. Es un fenómeno muy curioso porque mal que mal el arte del siglo XX justamente lo que ha hecho es luchar contra la idea de que el arte es solamente representación de lo real, no se trata de anular eso, sino que mostrar que hay otras opciones de la mirada que pueden ser tanto o más interesantes, tanto o más importantes que esto. Pero en nuestro país la gente cuando ve obras donde la realidad ha desaparecido, pasa de largo y eso es una cuestión que también tiene relación con los procesos educativos.
-¿Para dónde va el arte contemporáneo en Chile? ¿Hay alguna tendencia definida?
-No hay, una de las características del arte actual es la no tendencia, la no orientación, la no posibilidad de encasillar a los artistas en movimientos, como había sido antes...El mundo que nos ha tocado vivir está en una ruptura de valores y en una búsqueda de reemplazo de esos valores. El arte actual es interrogativo, no afirmativo. En ese sentido es imposible todavía encasillarlo, porque cada artista sigue su personal rumbo, motivado también por una fuerte subjetivación.
-¿Qué artistas ve como destacados en Chile en este momento?
-Arturo Duclois, por ejemplo, ya tiene una escritura propia. Patrick Hamilton, de los más jóvenes, me parece un artista interesante de seguirle la pista. Luego ya tienes artistas como Palo Rivera, escultor que ha ido renovando el concepto de escultura.

Museo sin muros

-¿Cómo evalúa el funcionamiento de la sala del museo en el mall?
-Estoy contento, porque ahí se produce lo que uno siempre anheló: que el público tenga un contacto directo con el arte y no que tenga que ir a un lugar donde se muestra el arte. El concepto que está detrás de esto es el museo sin muros. Es decir, el museo va donde está la gente y resulta que la gente está en el mall, es una realidad. Decidir esto nos costó, no fue fácil, cómo nos íbamos a vincular con un centro comercial, que es puro negocio, puro lucro. Pero al mismo tiempo sopesando la situación dijimos vale la pena hacerlo, a lo mejor es la única oportunidad que tiene gran parte de la población chilena de frecuentar un espacio cultural.

"Protesta creativa"

Ivelic se encontró en Concepción justo con la acción de arte de un colectivo de alumnos del Departamento de Arte de la UdeC que cubrieron con un lienzo hecho de bolsas de supermercado la Pinacoteca, en protesta por la nueva ley de financiamiento universitario.
Al respecto dijo que "me parece una manifestación de protesta muy creativa. Empaquetar un edificio lleva al público a la sorpresa y eso implica que nosotros estamos absolutamente rutinizados. Caminamos por la calle y como que ya no vemos las cosas, porque como las vemos todos los días no nos llama la atención. En el momento en que tu empaquetaste el edificio, lo envolviste y lo ocultaste, inmediatamente viene la reacción. Y en ese sentido, para la misma Pinacoteca está muy interesante, porque la vuelve a recuperar (para la mirada del público)".
También rescató la intención de la obra. "Este es el fruto de un reclamo, de una protesta, provocada por un asunto eminentemente universitario como es el problema del financiamiento y con todo ese dejo de ironía de mostrar cómo nuestro país va directamente hacia el consumismo. Al encerrar el arte, ocultándolo o clausurándolo para que aparezca el consumo, nos están indicando que el mercado y el consumo son mucho más importantes que la cultura y el cultivo que significa la cultura, o sea, el hombre, el ser humano, todos nosotros".

Francisco Mouat "Soy un trabajador de la memoria"



  • • "Chilenos de raza", "El empampado Riquelme", "El teniente Bello y otras pérdidas", son algunos de los títulos que le dan crédito a este escritor que no piensa dejar la novela periodística y que se obsesiona por contar las historias mínimas, las que hablan del alma humana.


Por Claudia Farías

Francisco Mouat no se anda con prisas, es un periodista relajado que puede dedicar todo el tiempo necesario a las entrevistas que necesita hacer o, para suerte mía, las que concede.
El autor de "Chilenos de raza" estuvo unos días en Concepción trabajando en un nuevo proyecto y en respuesta a una invitación para dictar una charla en la Universidad del Desarrollo. Aquí conversó sobre su dedicación a la novela periodística, su necesidad de rescatar historias perdidas y sus planes más cercanos.
-Al leer "Chilenos de raza" resulta difícil de creer que sean todos personajes reales. ¿De verdad los entrevistó?
-(Aunque podía haber dado por terminada la entrevista ante una pregunta tan imprudente Mouat no se inmuta. Toma el libro y empieza a recorrer los personajes).
El Guatón Loyola es un sujeto de carne y hueso, que le pegaron en el rodeo de Parral, no en el de Los Andes, un sujeto que murió el 78 y que hoy día le sobrevive su viuda, con quien me entrevisté y entrevisté también a una de sus hijas.
Carlos León, escritor chileno avecindado en Playa Ancha, Aldo Rojas, que tiene el Gólgota de Matilla allá en el norte, un escultor que predica en el desierto, también lo entrevisté.
Aquí hay sujetos que yo entrevisté directamente y otros a quienes conocí de oídas, de historias de segunda mano. El teniente Bello es poco conocido pero es verosímil su pérdida.
El cura Soto, otro personaje que es curioso, es valiente también, se atrevió a desafiar a la jerarquía de su ciudad, Iquique, viviendo con mujer y con hijos en la casa parroquial, detrás de la parroquia, Fue expulsado tristemente con pacos del lugar. Y el Charles Bronson chileno, que es conocido.
Este no es un libro de ficción, es un auténtico libro de no ficción, lúdico sí, y lúdico sobre todo en el capítulo del capitán Araya absolutamente, pero no engaña.
-¿Dio con estos personajes buscándolos, fue por casualidad...?
-Este libro es la revisita o la versión corregida de un libro anterior mío que se llama "El teniente Bello y otras pérdidas". Desde ese momento este es un libro que tiene en rigor unos 15 años y un poco más de trabajo. Son aproximaciones a sujetos que a lo largo del tiempo a mí me han interesado como cronista. Son personajes míticos en general, muchos de ellos conocidos de nombre pero en el fondo ignorados y otros hijos de vecinos que no los conoce nadie pero que desde mi punto de vista tienen una historia digna de ser contada.
-¿Y las chilenas de raza? Por qué sólo está Leontina Espinoza.
-Es clásico que las mujeres pregunten eso. La verdad es que aquí no hay un gesto explícito. Es una casualidad que sean casi puros hombres. A lo mejor estoy más sensible a las historias que han ido escribiendo los hombres que a las que han escrito las mujeres. Hubo otro personaje que pudo haber estado pero no me acabó de convencer la investigación que había hecho, que era la Carlina, una de las grandes prostitutas y regenta de burdel en Santiago. Eso quedó pendiente y si surgen otras mujeres en el camino también me gustaría trabajar en eso.

Me interesan las
historias mínimas


-¿Esto de rescatar gente ignorada es su línea de trabajo?
-Diría que una de mis obsesiones es trabajar con la memoria y particularmente con la memoria de aquellos que suelen no formar parte de la historia oficial. Me interesan las historias mínimas, me interesan las zonas de silencio periodístico. Me interesa ese ámbito de la historia que es no oficial, que a veces es mirado en menos pero que desde mi punto de vista es capaz de hablar con libertad del alma humana.
-¿Hay un miedo suyo detrás a no dejar una trascendencia?
-No lo pienso en ese sentido. Probablemente sí desde el momento que escribo, publico y los libros son una parte importante en mi vida, quizás eso me persigue inconscientemente. Tengo cuatro hijos, nunca me imaginé que iba a tener tantos hijos. Tengo cinco libros publicados. En ese sentido me siento una persona afortunada y privilegiada. No ando pensando en que voy a pasar sin pena ni gloria por este planeta. Intento vivir con el mayor entusiasmo posible asumiendo todos los dolores implícitos en la existencia. Y probablemente escribo por una carencia en ese sentido. Pero no soy yo el protagonista de las historias que cuento, soy sí un testigo. Como un trabajador de la memoria.

Sobrevivientes

Francisco Mouat vino esta vez a Concepción a entrevistar a uno de los sobrevivientes del holocausto judío para un libro que editorial Sudamericana pretende publicar en diciembre y que investiga en conjunto con Marco Antonio de la Parra, Rafael Gumucio y Roberto Merino.
"Cada uno eligió un sobreviviente del holocausto, los otros eran de Santiago y yo elegí el de Concepción (Américo Grunwald)".
-Va a ser un libro un poco más amargo de lo que ha hecho hasta ahora.
-Creo que va a ser un libro probablemente duro, desde el momento que la barbarie nazi fue brutal, fue salvaje y fue casi inimaginable, pero al mismo tiempo me parece un testimonio muy necesario, que constituye un aprendizaje en los tiempos que corren.

Augusto Roa Bastos, el Supremo


  • • Mientras el Paraguay del que estuvo exiliado por 50 años lo declaró hijo ilustre, numerosos escritores latinoamericanos y de los otros lamentaron su muerte. En Concepción, dos profesores universitarios cuentan su visión del maestro de las letras.


Por Claudia Farías V.

La muerte de Augusto Roa Bastos no fue una sorpresa, de 87 años, enfermo desde hacía un tiempo, con 4 bypass en el corazón, una caída le provocó un coágulo en el cerebro y la consiguiente cirugía, de la que parecía recobrarse, terminó en un paro cardíaco irrecuperable. El martes pasado, a las 14.20 horas, Paraguay perdía a su grande de la literatura y América Latina a uno de los más importantes representantes del boom literario.
El ganador del Premio Cervantes en 1989 nunca se llevó bien con la autoridad. A los 15 años se fugó de casa para participar en la guerra del Chaco, contra Bolivia, y en 1947 tuvo que salir huyendo de Paraguay por la persecución política. Instalado en Argentina escribió “El fiscal”, “Hijo de hombre” y “Yo, el supremo”, libros basados en la dictadura y la fascinación del poder total. En 1976 una nueva huída lo llevó a Francia y después a España, para retornar recién en 1996 a su Paraguay.

“Uso nefasto del poder”

Para el profesor de literatura hispanoamericana de la U. de Concepción, Mario Rodríguez, la muerte de cualquier gran autor como Augusto Roa Bastos es un impacto porque muestra cómo van desapareciendo los grandes escritores del siglo XX y con ellos su visión del mundo.
Sobre la obra del paraguayo, señaló que “la trilogía “Yo, el supremo”, “Hijo de hombre” y “El fiscal”, este último menos conocido, habla de lo mismo, el poder y la injusticia, el uso nefasto del poder.
Estas novelas son sobre dictaduras pero más específicamente el poder y sus efectos destructivos, la violencia sobre los más desprotegidos y los enemigos políticos”.
Rodríguez sostuvo que la literatura de Roa Bastos “es una denuncia de la forma como han operado en Latinoamérica los gobiernos dictatoriales, los que influyen en la identidad del país”.
Además, el docente destacó que en sus novelas Augusto Roa Bastos “incluye lo excluído, lo negado por la historia oficial del país: el indígena, que siempre aparece en sus novelas casi como un ser mítico, hay un enaltecimiento del indio”.
Para Mario Rodríguez “los jóvenes pueden encontrar en las obras de Augusto Roa Bastos una defensa de los valores considerados juveniles, como la resistencia al poder, además leerlo les permitiría conocer una parte importante de la historia de América Latina”, concluyó.

“Escritor brillante”

La profesora del Departamento de Español de la Universidad de Concepción y doctora en literatura, Marta Contreras, aseguró que Augusto Roa Bastos es uno de los grandes dentro de la literatura hispanoamericana, “pertenece al período del boom de la novela, junto a García Márquez, Cortázar, Vargas Llosa. Pero él pertenece a un grupo de escritores que son más conectados al neorrealismo que tienen una escritura que concede espacios a elementos de la cultura popular y mítica local”.
Para Marta Contreras “Roa Bastos es un escritor brillante cuyo lenguaje tiene una riqueza que está enfatizada por su instalación en el guaraní. Su escritura está penetrada por esta doble lengua, lo que le da al español una riqueza extraordinaria”.
Sobre “Yo, el supremo”, Marta Contreras señaló que su temática “es local, porque tiene que ver con una figura latinoamericana que es el dictador. Figura masculina, patriarcal, autoritaria, de poder, que es muy propia de Latinoamérica. En ese sentido la novela es un campo de estudio, de juego, de presentación de hipótesis sobre la historia”, comenta.
Marta Contreras destacó del libro de cuentos “El trueno entre las hojas”, el texto “Los carpincheros”, grupo étnico que vive de la caza del carpincho y que hace su vida a bordo de canoas, tienen una cultura acuática. “Esto que es tan extraordinario para nosotros como lectores, él tiene la capacidad de mostrarnos esas vidas y hacernos palpitar con ellas. No ofrece una visión pintoresca, del criollismo, sino que está llena de vida”. Además, da un narrador que se mueve, que está en la perspectiva de los carpincheros, de una niña alemana que los observa, que está encima de todos y gracias a ello logra generar una realidad muy compleja y rica”.



Gilberto Sánchez A mejor lenguaje mayor libertad



  • El vicedirector de la Academia Chilena de la Lengua asegura que tener más dominio del idioma ayuda a tener una democracia más plena.


En el marco de la sesión solemne en que la Academia Chilena de la Lengua presentó la edición popular del Quijote, el viernes en el auditorium de la Universidad de Concepción, Gilberto Sánchez, vicedirector de la Academia, conversó con EL SUR e hizo una firme defensa de la lectura tanto de este libro como en general.
Sánchez sostuvo que leer el Quijote puede contribuir a superar la pobreza idiomática que sufre un porcentaje de nuestros compatriotas. Añadió que “estas obras importantes de la literatura, en este caso española, tienen un gran valor formativo y por consiguiente son más que útiles para la juventud. Ahora, pueden resultar al comienzo un poco arduas, difíciles por el lenguaje, pero eso también puede ser un estímulo para que la persona se preocupe de leer el Quijote acompañada por un buen diccionario”.
El catedrático destacó la satisfacción de la Academia por la gran difusión que está logrando el libro de Cervantes en el último tiempo y el hecho de que tenga un precio al alcance de la mayoría. “La lectura del Quijote es muy importante por todo lo que contiene, particularmente valores, por ejemplo la tolerancia, que en este mundo actual es muy importante. Ojalá que el mayor número posible de personas leyera el Quijote porque es una obra clásica, que tiene una vigencia permanente y no se la podría considerar como una antigualla pasada de moda”.
Según Sánchez “la lectura contribuye a mejorar la competencia idiomática de las personas. Ahora cuanto mejor sea su lenguaje esa persona va a tener mayor posibilidad de comprender el mundo que lo rodea y expresar también su propio mundo interior ¿Qué podría expresar una persona que tuviera sólo una palabra?”.
La reflexión del académico va más lejos y sostiene que “en mi opinión personal cuanto mejor es el conocimiento que tiene un ser humano de su lengua en definitiva va a ser más libre, porque va a poder comprender mejor los mensajes que recibe y se podrá dar cuenta el que sabe bien su idioma de si lo que otro le presenta es una utopía posible de realizar o no. Por consiguiente la democracia será más plena si las personas tienen una mayor competencia idiomática porque de esa manera comprenderán mejor la realidad en la que se desenvuelven”.

Hans Christian Andersen, un cuenta cuentos de 200 años


  • Aunque nació hace dos siglos y vivió al otro lado del mundo las historias para niños del escritor danés siguen arrullando a los pequeños tanto en Chile como en otras latitudes.
  • Por esto las celebraciones de su natalicio llegaron a todos los continentes y llevaron hasta Dinamarca a representates de muchos países, entre ellos del nuestro.


Un patito feo que se convierte en cisne, una sirenita que entrega su voz a cambio de piernas, un emperador que por vanidad anda desnudo. Estos son los personajes de uno de los más grandes autores infantiles de todos los tiempos, Hans Christian Andersen, el danés que ayer celebró el bicentenario de su nacimiento con actividades en todo el mundo.
Por supuesto Chile no se quedó atrás y envió a tres representantes al magno evento en Copenhague, Dinamarca: Luisa Durán, Isabel Allende e Iván Zamorano, embajadores Andersen 2005 que participaron en las celebraciones realizadas ayer y que son parte de un programa que durará todo el año.
En Concepción, por otra parte, la Biblioteca Viva realizó un programa con cuentos, sorpresas y títeres. Estos últimos aportados por la compañía Los Fantoches que presentó una adaptación de Hansel y Gretel.

La pobreza

Pobre como Hansel y Gretel, que fueron abandonados en un bosque porque sus padres no podían alimentarlos, nació Andersen en 1805 en Odense, a 180 kilómetros al oeste de la capital Copenhague. Hijo de un zapatero y una lavandera, vivió sus primeros años con grandes necesidades, sin embargo supo aprovechar sus aptitudes artísticas y con la ayuda de mecenas se fue gestando un mejor pasar, hasta lograr un espacio en la alta sociedad.
Sin embargo no dejó de escribir sobre lo que había conocido y entre sus 212 cuentos infantiles siempre se puede encontrar niños pobres que cambian de fortuna y, también, veladas críticas a la sociedad de su época. Falleció en Copenhague en 1875.

Lo maravilloso

Aunque Andersen escribió novelas, dramas, crónicas de viajes, cuatro autobiografías, seis biografías, 1.023 poemas y docenas de artículos y cartas, son sus cuentos los que le han dado una fama imperecedera y lo han llevado a la categoría de padre literario de su país.
El director del Departamento de Artes y Letras de la facultad de Educación y Humanidades de la Universidad del Bío Bío campus Chillán, Juan Gabriel Araya destaca que Hans Christian Andersen logró "el rescate artístico del cuento popular, encontrándose muy cerca de la prosa poética. Sus cuentos recrean el elemento maravilloso que incentiva la imaginación de los niños", enfatizó.
"La sirenita es uno de los mejores cuentos de la literatura infantil", aseguró, agregando que las obras de Andersen tienen relecturas distintas de acuerdo a la edad de quienes las leen. "Junto con Perrault y los hermanos Grimm, Andersen forma parte de lo mejor de la literatura infantil del mundo porque le agregó el elemento poético al cuento", concluyó.



Danzan niñas con síndrome de down


  • Múltiples beneficios tiene la danza para los niños con discapacidad. Aumentar su autoestima es uno de los principales.
  • El taller, a cargo de Belén Yancovic, se realizará desde el primer fin de semana de abril.


La experiencia personal ha llevado a la profesora de danza Belén Yankovic a interesarse por trabajar con niños con diferentes discapacidades. Ha hecho clases a no videntes y ahora se apresta a realizar por segunda vez un taller de danza para niñas con síndrome de Down.
“Uno cree que le puede entregar cosas a estos niños, pero son ellos quienes te muestran un mundo muy rico, con millones de lenguajes y lo que uno puede hacer es orientar eso que ellos ya tienen”, cuenta la profesora que en 2000 hizo en la escuela Chile-España un taller para niñas Down con apoyo de Fondart.

Logros

Desde entonces la experiencia la dejó marcada y con ganas de repetirla, ya que vio lo bien que reaccionaban las niñas a la música y el baile. “La idea era no hacer diferencias entre ellas y los demás niños, así es que su muestra final fue en el mismo teatro y con las demás academias en que yo enseñaba -recuerda-. Dos se me chuparon, no quisieron actuar, porque era un ambiente extraño, pero las demás, ni un problema. Fue tanto que bajábamos el telón y ellas volvían a salir a saludar”. De hecho, la autoestima de las niñas es la que más gana con este tipo de actividades, lo que les da entusiasmo a ellas y sus familias para enfrentar nuevos retos. Incluso algunas de las que participaron en el taller en 2000 están ahora en educación integrada.
La profesora cuenta además, que “para las niñas con síndrome de Down la danza es una maravillosa manera de esparcimiento que se puede disfrutar solo o acompañado. El baile logra momentos mágicos, ayuda a desarrollar las habilidades de motricidad, fuerza, equilibrio, el sentido de autoexpresión y de orientación espacial. Este taller también favorece el aprendizaje, el desarrollo personal, la comunicación de sus emociones”.
El taller de danza para niñas Down se realizará a contar de abril los sábados de 10 a 11 de la mañana en el centro Calaucán. Hay cupo para alrededor de 12 estudiantes.

Vencer limitaciones

Belén Yancovic nació prácticamente arriba de los escenarios, ya que su madre fue bailarina profesional del Teatro Municipal. “Yo tenía condiciones, creo, para ser bailarina profesional y en el momento de tomar una determinación de dedicarme a esto profesionalmente, a los 14 años, los médicos me detectan esta enfermedad que afecta mis articulaciones. Me dicen que no puedo ejercer como bailarina, practicar ocho horas diarias era imposible”.
Luego, cuando ya está estudiando Pedagogía en Danza, es operada de las rodillas, por el mismo mal (Osteocondritis disecante rotuliano). “Tuve que estar mucho tiempo en cama, fue como nacer de nuevo, pararme, empezar a caminar, gatear. Yo decía, por qué estas limitaciones, si uno siente interiormente que se puede mover”. De ahí nació su comprensión de lo que viven los niños con alguna discapacidad y su intensa motivación para trabajar con ellos en los talleres de danza.


Carlos Franz. El libro vive y gana espacios



  • El chileno radicado en España ganó uno de los premios más importantes de las letras trasandinas con "El desierto", obra considerada "de intensa dramaticidad" por el jurado.
  • Ha publicado también cuentos, ensayos y las novelas "Santiago cero" y "El lugar donde estuvo el paraíso", esta última llevada al cine por el director español Gerardo Herrero.


En su Madrid adoptivo recibió Carlos Franz la noticia de su primer lugar en el concurso La Nación Sudamericana por su novela "El desierto". El premio, dotado con 20 mil dólares y la publicación de la obra, fue dirimido entre 292 postulantes por un jurado de primera categoría en el que se contaba a Carlos Fuentes, Tomás Eloy Martínez, Giselda Gambaro, Luis Chitarroni y Hugo Beccacece.
La novela, que relata el regreso a su pueblo de una jueza 20 años después de la dictadura y su reencuentro con sus propias culpas, será presentada por el autor en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires el 7 de mayo, por lo que espera venir a Chile para lo mismo en esas fechas.
-Resulta significativo que un novelista chileno haya ganado este concurso en la "patria" de la novela latinoamericana que es Argentina.
¿Cómo recibió el premio?
-Con alegría y sorpresa. Tenía esperanzas pero, como usted dice, Argentina es un país de grandes narradores. Y lo cierto es que según me comentaban ellos mismos -y que yo sepa ningún otro medio ha destacado esto en Chile- es la primera vez que un narrador latinoamericano, no argentino, gana en alguno de los principales premios literarios trasandinos.
-¿En qué proyectos está trabajando actualmente?
-Tengo casi terminada una novela breve. Y bastante avanzado un libro de cuentos.

¿Rescatar al libro?

Franz emigró hacia Europa hace 5 años, antes de lo cual fue director de la Feria del Libro de Santiago, docente de la Universidad Diego Portales y realizó talleres para escritores jóvenes en la Biblioteca Nacional. Actualmente está dedicado a su faceta de escritor y colabora para varios medios latinoamericanos y españoles.
-Como escritor y docente ¿Considera que el libro es un medio en decadencia ante el avance de internet y el cine? ¿Precisa el libro ser rescatado?
-Me parece que el libro sobrevive. E incluso gana espacios. Por supuesto,nunca volverá a ser el medio hegemónico, sin competencia, que fue en el pasado. Pero lo cierto es que las cifras de títulos publicados crecen en casi todas partes. Pienso que no hay razón para el pesimismo un tanto romántico que prefieren algunos escritores.

Cuba, Chile y Santiago

En julio de 2003 Carlos Franz rechazó su tercer lugar en el premio latinoamericano de periodismo José Martí, que le otorgó el gobierno cubano, causando gran conmoción en el ámbito literario.
-¿Mantiene la postura por la que rechazó el premio José Martí?
-Absolutamente. En Cuba siguen encarcelados disidentes entre los cuales hay escritores y periodistas. Mientras esto se mantenga ningún premio periodístico otorgado por ese régimen puede ser válido. Supongo que cualquier escritor o periodista que no sea un fanático compartirá esa postura.
-¿Considera importante que el pasado reciente de Chile sea revisado por la literatura?
-Yo no sé si es importante. Porque no sé qué tan importante es la literatura en la realidad. Pero sé que es inevitable. Y que seguirá ocurriendo. Conozco escritores muy jóvenes, que ni siquiera vivieron lo peor de esos años, y que escriben sobre ello porque es un gran tema humano.
-A propósito del ensayo "La muralla enterrada", ¿Qué lo motivó a hacer una búsqueda de la cuestionada identidad chilena a través de la literatura?
-Tengo una fascinación por la ciudad de Santiago como símbolo de lo mejor y lo peor de nuestro carácter. La literatura ha retratado ese símbolo mucho más a fondo que otras disciplinas. Estaba cantado pensar nuestra identidad desde allí. Naturalmente, como todos los ensayos que tocan ese tema, sus aportes son discutibles, hipotéticos y en realidad, si de algo sirven, es para estimularnos a pensar de nuevo lo que tenemos bajo las narices. Que no es poco.